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LA TABLA DE ESMERALDA DE HERMES TRISMEGISTO
(traducción: Santiago Jubany)
(fonte: Alchemy Virtual Library - www.levity.com/alchemy)

Es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero:

Lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo para hacer los milagros de una sola cosa, y del mismo modo que todas las cosas han sido y han venido de uno por mediación de uno, así todas las cosas han nacido de ésta cosa única por adaptación.

El Sol es su padre, la Luna es su madre, el viento la ha llevado en su seno, la tierra es su nodriza; el padre de todo, el Thelesma de todo el mundo, está aquí; su fuerza y potencia serán completas si es convertido en tierra.

Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria; subirá de la tierra al cielo y de nuevo bajará a la tierra, de éste modo recibe la fuerza de las cosas superiores e inferiores. Por éste medio tendrás la gloria de todo el mundo y toda oscuridad se alejará de ti.

Es la fuerza fuerte de toda fuerza, pues vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida.

Así fue creado el mundo.

De esto se harán y surgirán admirables adaptaciones cuyo medio está aquí.

Por eso he sido llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría de todo el mundo.

Lo que he dicho de la Operación del Sol está cumplido y acabado.

EXPLICACIÓN DE LA TABLA DE ESMERALDA
Hortulano
(traducción: Santiago Jubany)
(fonte: Alchemy Virtual Library - www.levity.com/alchemy)

Prefacio

Alabanza, honor y gloria os sean dadas por siempre, ¡Oh, Señor Dios Todopoderoso! Con vuestro querido Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, verdadero Dios y único Hombre Perfecto, y con el Santo Espíritu Consolador, Trinidad santa, que es el único Dios. Os doy gracias porque habiendo conocido las cosas pasajeras de éste mundo, enemigo nuestro, me habéis retirado de él por vuestra misericordia, para que yo no fuera pervertido por sus voluptuosidades engañosas. Y como veo a muchos que trabajan en éste arte, no seguir el recto camino, os suplico, mi Señor y mi Dios, que os plazca el que yo pueda desviar del error, por la ciencia que me habéis dado, a todos mis queridos y bienamados, a fin de que, conociendo la verdad, puedan alabar vuestro santo Nombre, que sea eter-namente bendito.
Así pues, yo, Hortulano, -es decir, Jardinero-, llamado así a causa de los jardines marítimos, indigno como soy de ser llamado discípulo de la Filosofía, movido por la amistad que debo a mis amados, he querido poner por escrito la declaración y explicación cierta de las palabras de Hermes, padre de los Filósofos, aunque sean oscuras, y declarar sinceramente toda la práctica de la verdadera obra.
Ciertamente, de nada sirve que los Filósofos quieran esconder la ciencia en sus escritos cuando está operando la doctrina del Espíritu Santo.

CAPITULO I
El arte de alquimia es cierto y verdadero

El Filósofo dice: Es verdad, refiriéndose a que el arte de alquimia nos ha sido dado. Sin mentira, dice esto para convencer a quienes dicen que la ciencia es mentirosa, es decir, falsa. Cierto, es decir, experimentado, pues todo lo que ha sido experimentado es muy cierto. Y muy verdadero, pues el muy verdadero Sol es procreado por el arte. Dice muy verdadero en modo superlativo, porque el Sol engendrado por éste arte sobrepasa a todo Sol natural en todas sus propiedades, tanto medicinales como de las otras.

CAPITULO II
La piedra ha de dividirse en dos partes

A continuación, trata de la operación de la piedra, diciendo que lo que está abajo es como lo que está arriba. Dice esto porque, por el Magisterio, la piedra se divide en dos partes principales: la parte superior, que sube hacia arriba y la parte inferior, que permanece abajo, fija y clara. Y sin embargo, éstas dos partes concuerdan en virtud, por eso dice: y lo que está arriba es como lo que está abajo. Ciertamente, ésta división es necesaria. Para hacer los milagros de una sola cosa, es decir, de la piedra, pues la parte inferior es la tierra, que es la nodriza y el fermento, y la parte superior es el alma, que vivifica toda la piedra y la resucita. Por eso, una vez realizadas la separación y la conjunción, aparecen numerosos milagros en la Obra secreta de la Naturaleza.

CAPITULO III
La piedra posee en sí misma los cuatro elementos

Y del mismo modo que todas las cosas han sido y han venido de uno por mediación de uno. Aquí da un ejemplo, al decir que todas las cosas han sido y han venido de uno, es decir, de un globo confuso, o de una masa confusa, por mediación, es decir, por el pensamiento y la creación de uno, o sea, de Dios todopoderoso. Así, todas las cosas han nacido, es decir, han salido, de esta cosa única, es decir, de una masa confusa, por adaptación, es decir, por el único mandato y milagro de Dios. Así, nuestra piedra nace y surge de una masa confusa, que contiene en sí todos los elementos y que ha sido creada por Dios, y por su milagro nuestra piedra sale de allí y nace.

CAPITULO IV
La piedra tiene padre y madre, que son el Sol y la Luna

Del mismo modo que vemos a un animal engendrar naturalmente otros animales parecidos a él, así el Sol engendra artificialmente al Sol por virtud de la multiplicación de la piedra, por eso continúa: el Sol es su padre, es decir, el Oro de los Filósofos. Y dado que en todas las generaciones naturales ha de haber un lugar propio para recibir las simientes con cierta conformidad de parecido entre sus partes, así también es preciso que en ésta generación artificial de la piedra, el Sol tenga una materia que sea como una matriz adecuada para recibir su esperma y su tintura. Y esto es la Plata de los Filósofos, por eso continúa diciendo: la Luna es su madre.

CAPITULO V
La conjunción de las partes es la concepción y la generación de la piedra

Cuando ambos se reciben el uno al otro en la conjunción de la piedra, la piedra es engendrada en el seno del viento, y eso es lo que dice después: El viento la ha llevado en su seno. Se sabe que el viento es el aire, y el aire es vida, y la vida es el alma, que, como ya he dicho antes, vivifica toda la piedra. Así pues, es necesario que el viento traiga toda la piedra y la transporte, y que engendre el Magisterio. De ello se infiere que deba recibir el alimento de su nodriza, es decir, de la tierra. Dice el Filósofo: la tierra es su nodriza; Pues al igual que el niño sin el alimento que recibe de su nodriza no crecería jamás, así también nuestra piedra jamás llegaría a existir sin la fermentación de la tierra, y el fermento se llama alimento. De éste modo, por conjunción del padre con la madre se engendra la cosa, es decir, los hijos semejantes a los padres, que, si son sometidos a una larga decocción se harán semejantes a la madre y tendrán el peso del padre.


CAPITULO VI
La piedra es perfecta si el Alma se fija al cuerpo

Después continúa: el padre de todo, el Thelesma de todo el mundo está aquí. Es decir, que en la obra de la piedra hay una vía final. Y notad que el Filósofo llama a la operación el padre de todo, el Thelesma, es decir, de todo el secreto o tesoro de todo el mundo, es decir, de toda la piedra que se haya podido encontrar en éste mundo. Está aquí, como si dijera: aquí te lo muestro. Pues el Filósofo dice: ¿Quieres que te muestre cuando está acabada y perfecta la fuerza de la piedra? será cuando se haya transformado y convertido en su tierra, por eso dice: su fuerza y potencia serán completas, es decir, perfectas y completas, si se convierte y transforma en tierra. Es decir, si el alma de la piedra (de la que antes se ha hecho mención, diciendo que el alma es llamada viento y aire y que en ella está toda la vida y la fuerza de la piedra) se transforma en tierra de la piedra y se fija, de tal manera que toda la sustancia de la piedra esté de tal modo unida a su nodriza, (que es la tierra) que toda la piedra se transforme en fermento, y de igual modo que cuando se hace pan un poco de levadura nutre y fermenta una gran cantidad de masa, cambiando así toda la sustancia de la pasta en fermento, de la misma manera el Filósofo indica que nuestra piedra ha de ser fermentada, de manera que sirva de fermento para su propia multiplicación .

CAPITULO VII
La mondación de la piedra

A continuación enseña como ha de multiplicarse la piedra. Pero antes hace referencia a la mondación de la piedra y a la separación de sus partes diciendo: separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, suavemente y con gran industria. Suavemente, es decir, poco a poco y sin violencia, antes bien, con espíritu e industria, es decir, por medio del excremento o estercolero filosofal. Separarás, es decir, disolverás, pues la disolución es la separación de las partes. La tierra del fuego, lo sutil de lo espeso, es decir, la suciedad y la inmundicia del fuego, del aire, del agua y de toda la sustancia de la piedra, de modo que permanezca en su totalidad sin mancha alguna.

CAPITULO VIII
La parte no fija de la piedra ha de separar a la parte fija y elevarla

Así preparada, la piedra ya puede ser multiplicada. Por eso aquí pone la multiplicación, y habla de la fácil licuefacción o fusión de ésta por aquella virtud que tiene de ser penetrante en los cuerpos duros y blandos, diciendo: Subirá de la tierra al cielo y de nuevo bajará a la tierra. Aquí hay que indicar que, aunque nuestra piedra, durante su primera operación, se divida en cuatro partes que son los cuatro elementos, hay en ella dos partes principales, (como antes se ha dicho): una que sube hacia arriba llamada parte no fija, o volátil, y otra que permanece fija abajo, que se llama tierra o fermento, como ya se ha dicho. Pero hay que tener una gran cantidad de la parte no fija para dársela a la piedra cuando ya esté limpia y sin mancha, y habrá que dársela por medio del Magisterio cuantas veces sean necesarias, hasta que por virtud del Espíritu, al sublimarla y hacerla sutil toda la piedra sea llevada hacia arriba.
De esto habla el Filósofo cuando dice: Sube de la tierra al cielo.

CAPITULO IX
Luego ha de ser fijada la piedra volátil

Hecho todo lo cual, habrá que incerar esta piedra, (así exaltada y elevada o sublimada) con el aceite que ha sido extraído de ella misma durante la primera operación y que es llamado agua de la piedra. Y se la hará retornar a menudo, sublimándola, hasta que por la virtud de la fermentación de la tierra (con la piedra elevada o sublimada) toda la piedra descienda del cielo a la tierra por reiteración, permaneciendo fija y fluida. Y eso es lo que dice el Filósofo: Y bajará de nuevo a la tierra, de este modo recibe la fuerza de las cosas superiores, sublimando, y de las inferiores, descendiendo, es decir, que lo corporal se tornará espiritual durante la sublimación y lo espiritual se tornará corporal durante el descenso, esto es, cuando desciende la materia.

CAPITULO X
De la utilidad del arte y de la eficacia de la piedra

Por éste medio tendrás la gloria de todo el mundo, es decir, con esta piedra, así compuesta, tendrás la gloria de todo el mundo y toda oscuridad se alejará de ti. Es decir toda pobreza y enfermedad. Es la fuerza fuerte de toda fuerza, pues no hay comparación entre la fuerza de ésta piedra y las otras fuerzas de este mundo, pues vencerá toda cosa sutil y penetrará toda cosa sólida. Vencerá, es decir, que al vencer y al elevarse, transformará y cambiará el mercurio vivo, congelándolo, por más que sea sutil y blando, y penetrará a los demás metales, que son cuerpos duros, sólidos y firmes.

CAPITULO XI
El Magisterio imita la creación del Universo

A continuación el Filósofo da un ejemplo de la composición de su piedra, diciendo: Así fue creado el mundo, es decir, que nuestra piedra se hace igual que como fue creado el mundo, pues las primeras cosas de todo el mundo, y todo lo que en el mundo ha habido, ha sido previamente una masa confusa y un caos sin orden, como ya se ha dicho antes. Y después, por el artificio del soberano Creador, esa masa confusa, después de haber sido admirablemente separada y rectificada, fue dividida en cuatro elementos; y a causa de tal separación se hacen diversas y diferentes cosas. Así, también se pueden hacer diversas y diferentes cosas por la producción y disposición de nuestra obra y por la separación de los elementos de los diversos cuerpos. De ello saldrán admirables adaptaciones, es decir, si separas los elementos se harán las admirables composiciones propias de nuestra obra, en la composición de nuestra piedra, por conjunción de los elementos rectificados. De las que, es decir, de éstas cosas admirables y adecuadas a tal fin, el medio, es decir, el medio de proceder, está aquí.

CAPITULO XII
Declaración enigmática de la materia de la piedra

Por eso he sido llamado Hermes Trismegisto, es decir, Mercurio tres veces muy grande. Después de haber mostrado la composición de la piedra, el Filósofo muestra, de modo encubierto, de qué está hecha nuestra piedra, nombrándose a sí mismo. En primer lugar, a fin de que sus discípulos, cuando lleguen a esta ciencia, se acuerden siempre de su nombre. Sin embargo, el con qué se hace la piedra lo trata a continuación, diciendo: porque tengo las tres partes de la Filosofía de todo el mundo, que están, las tres, contenidas en nuestra piedra, es decir, en el Mercurio de los Filósofos.

CAPITULO XIII
Porqué se llama perfecta a la piedra

Esta piedra es llamada perfecta porque tiene en ella la naturaleza de las cosas minerales, vegetales y animales, por eso es llamada triple y también tri-una, es decir, triple y única, que posee en sí cuatro naturalezas, es decir, los cuatro elementos, y tres colores, el negro, el blanco y el rojo; también se la llama Grano de trigo, que si no muere quedará sólo, pero si muere, (como antes se ha dicho hablando de la conjunción) traerá mucho fruto, es decir, cuando las operaciones de las que hemos hablado, se cumplan.
¡Oh, amigo lector! si ya sabes la Operación de la piedra, te he dicho la verdad, y si no la sabes, no te he dicho nada. Lo que he dicho de la Operación del Sol está cumplido y acabado. Es decir, lo que se ha dicho de la operación de la piedra de tres colores y cuatro naturalezas que están en una cosa única, a saber, en el mercurio filosofal, está cumplido y acabado.

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DIÁLOGOS DE AROS Y DE MARÍA
(traducción: Santiago Jubany)
(fonte: Alchemy Virtual Library - www.levity.com/alchemy)

El filósofo Aros fue a buscar a María la profetisa, hermana de Moisés, y habiéndole saludado muy cortésmente, le dijo:

-Señora, he oído decir muchas veces que blanqueáis la piedra en un día.

-Si -respondió María-, en incluso en menos de un día.

-No concibo -repuso Aros- cómo puede hacerse lo que decís ni por qué medio se puede blanquear tan prontamente con el Magisterio.

María respondió: -¿No sabéis vos que se hace un agua o una cosa que blanquea en un mes?

-Es cierto -dijo Aros-, pero hace falta mucho tiempo para hacer la cosa de que habláis.

-Hermes -repuso María- dice en todos sus libros que los filósofos blanquean la piedra en una hora.

-Oh, señora -dijo Aros- ¡Qué cosa más hermosa me decís!

-Muy hermosa -replicó María- para aquel que no la sabe.

-Pero señora -respondió Aros- si es cierto que todos los cuerpos de los metales, así como el cuerpo humano están compuestos de cuatro elementos, hay que confesar que pueden ser fijados y moderados, y sus vapores coagulados y retenidos en un día, hasta que lo que deba hacerse esté terminado.

-Os aseguro, Aros -dijo María- y pongo a Dios por testigo que si vos no fuerais quien sois no os diría nada de lo que voy a deciros y esperaría para revelároslo a que Dios me inspirara el hacerlo. Tomad, pues, el alumbre, goma blanca y goma roja que es el Kibric de los filósofos, su oro y su mayor tintura, y juntad en verdadero matrimonio la goma blanca con la roja. No sé si me entendéis.

-Si, señora -dijo Aros-, entiendo y comprendo lo que decís.

-Reducid todo esto a agua corriente -continuó María- y purificad sobre el cuerpo fijo este agua verdaderamente divina sacada de los dos azufres y haced que esta composición se haga líquida por el secreto de las naturalezas en el vaso de la filosofía ¿Me entendéis, Aros?

- Si, señora -respondió Aros-, la entiendo muy bien.

-Conservad los vapores -repuso María- y no dejéis que nada se escape. Haced vuestro fuego en proporción a como está el calor del Sol en el mes de junio y julio. Manteneos cerca de vuestro vaso y veréis cosas que os sorprenderán. En menos de tres horas vuestra materia se pondrá negra, blanca y anaranjada; los vapores penetrarán en el cuerpo y el espíritu quedará fijado. La mezcla se volverá entonces como leche penetrante y fundente. Ese es el secreto escondido.

Aros tomando la palabra dijo: -No podría creer que eso se hiciera de tal manera.

-He aquí algo mucho más admirable -dijo María- y que no ha sido conocido por los Antiguos, antes de Hermes, quien nunca se lo ha imbuido en el espíritu. Tomad hierba blanca, clara, honrada, de la que crece en las pequeñas Montañas; moledla cuando esté fresca, como está en su momento determinado, pues en ella está el verdadero cuerpo que no se evapora ni se esfuma con el fuego.

-¿No es eso la piedra de la verdad de que habláis? -dijo Aros.

-Sí, Aros, lo es -repuso María-, pero los hombres no conocen su régimen porque tienen mucha prisa y quieren hacer la obra muy pronto.

-¿Qué queda por hacer después de esto? -dijo Aros.

-Es preciso -le dijo María- rectificar sobre este cuerpo a Kibrick y Zubeth, o sea a los dos vapores que comprenden y que abrazan a las dos luminarias, y colocar encima lo que les ablanda que es lo que cumple a las tinturas y espíritus, y el verdadero peso de la ciencia. Después habiendo molido todo hay que ponerlo al fuego donde se verán cosas admirables. Por lo demás, todo el régimen consiste en saber hacer el fuego moderado. Después de lo cual será cosa sorprendente ver cómo en menos de una hora, esta composición pasará de un color a otro, hasta que llegue al rojo y al blanco perfecto. Es preciso entonces deshacer el fuego, abrir el vaso, y cuando se enfríe, se hallará el cuerpo claro y brillante como una perla del color de la dormidera entremezclada de blanco. Entonces estará fundente y penetrante y un peso de este cuerpo sobrepasará mil doscientos al del metal imperfecto y los convertirá en oro. He aquí el secreto escondido.

Aquí Aros se tiende de rodillas con el rostro contra el suelo

María le dice: -Levantaos, Aros, voy a abreviaros la obra. Tomad el cuerpo claro cogido de las Montañas pequeñas y que no se hace por la putrefacción, sino con el solo movimiento. Moled ese cuerpo con la goma Elzaron y los dos vapores. La goma Elzaron es el cuerpo que agarra y que coge al espíritu, moledlo todo y acercadlo al fuego, entonces se fundirá todo y si lo proyectáis sobre su mujer la totalidad se pondrá como el Agua que se destila y se congelará al aire y sólo será ya un cuerpo. Pero si lo proyectáis sobre los cuerpos imperfectos veréis maravillas. Ahí está el secreto escondido de la ciencia. Habéis de saber que los dos vapores de que acabo de hablar son las raíces de este arte y son el Kibrick blanco y la cal húmeda a quien los filósofos han dado toda clase de nombres. Pero el cuerpo fijo viene del corazón de Saturno que comprende la tintura y que perfecciona la obra de la sabiduría. El cuerpo que se obtiene de las pequeñas montañas es claro y blanco; ahí residen las Medicinas o las dos materias de ese Arte, de las cuales, una se compra y la otra se toma de las pequeñas montañas. Os advierto, Aros, que los sabios les han llamado la obra de la Filosofía, debido a que la ciencia no puede perfeccionarse sin estas cosas y es en ellas donde se realizan todas estas maravillas del Arte; pues intervienen aquí cuatro piedras y su régimen es verdadero, como ya he dicho.
"Y Hermes ha hecho diversas alegorías sobre esto en sus libros. Los filósofos siempre han prolongado su régimen diciendo que se necesita más tiempo para hacerlo que lo que en realidad precisa; e incluso han dicho que había que hacer operaciones que no son necesarias, y siempre han dicho que se necesitaba un año para su Magisterio. Lo que no han hecho, más que por ocultarlo al pueblo ignorante, haciéndoles creer que su obra no puede ser totalmente realizada mas que tras un año. También esto es un gran secreto y sólo Dios puede revelarlo; los que han oído hablar de ello no pueden realizar las experiencias porque nada saben."¿Me habéis entendido, Aros?

-Si, señora -dijo él-. Pero os ruego me digáis en que consiste ese vaso sin el cual es imposible.

-Ese vaso -dijo María-, es el vaso de Hermes, oculto por los Filósofos y que los ignorantes no podrán comprender, pues es la medida del fuego filosófico.

Aros dijo entonces: -Oh profetisa, decidme, os ruego, si habéis encontrado en los libros de los Filósofos, que fuera posible hacer la obra de un solo Cuerpo.

-Sí -dijo ella-, pero Hermes nada ha dicho, porque la raíz de la ciencia es un veneno que mortifica todo el cuerpo, que lo reduce a polvo y que coagula el Mercurio con su olor. Os prometo por Dios Vivo, que cuando ese veneno se disuelva en un agua sutil, sea como fuere hecha la disolución, coagulará el Mercurio en Luna verdadera, a toda prueba. Y si se proyecta sobre Júpiter lo transforma en Luna. Además, os diré que la Ciencia se halla en todos los cuerpos; pero los filósofos no han querido decir nada debido a la brevedad de la vida y de lo largo de la Obra. Ellos lo han encontrado con más facilidad, en la materia que con más evidencia contiene los Cuatro Elementos; y han multiplicado y oscurecido esta materia con diversos nombres que le han dado. No es que todos los filósofos hayan hablado de todo lo que es necesario para hacer la Obra (excepto del vaso de Hermes), porque es cosa divina y Dios quiere que sea desconocido de los gentiles e idólatras. Es tan necesario ese vaso para el Magisterio que los que no lo conocen nunca sabrán su verdadero régimen.



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© Suetam